Raúl Maler

Despropositándo desde 1988

¿Quién soy?

Soy el perfecto ejemplo de aprendiz de todo y maestro de nada, pero aun así consigo defenderme sin problemas con todo lo que me propongo dominar. 

Aunque esto haya quien lo lea como un defecto, qué quieres que te diga, considero más poderosa el arma de conocer nuestros defectos que la de alardear de nuestras virtudes, es lo que me mantiene despierto y sediento de conocimientos.

No me gusta la etiqueta de gurú, y no pretendo dármelas de ello. Es más, me gusta pensar que tengo la virtud de ser jodidamente humano, de no tener miedo ni vergüenza a la hora de equivocarme cuando intento algo nuevo.

Almeriense de raza y malafollá Granaíno de corazón, en algún momento mi carácter tímido y reservado explotó convirtiéndome en un ser irreverente e inconformista al que le basta un «¿te animas?» para ilusionarme con cualquier proyecto.

Arte Digital

Para hablar de mis comienzos con el arte digital tenemos que remontarnos al año 2000, cuando siendo un renacuajo de once años cayó en mis manos mi primer ordenador.

El que vendió aquella máquina endemoniada a mis padres tuvo el gran acierto de incluir la suite de Corel, y ahí estaba yo, creando mis primeras imágenes digitales sin tener ni puñetera idea de qué estaba haciendo, pero motivado como el que más.

Lo bueno es que esa motivación ha seguido tan viva desde entonces hasta ahora, teniendo como consecuencia directa que a día de hoy domine un montón de herramientas destinadas a la imagen digital, concentrándome en la suite de Adobe (especialmente Photoshop, Lightroom e Illustrator).

Fotografía

La persona que influyó en esta afición que terminó por convertirse en profesión fue mi madre. En todos mis primeros recuerdos de la infancia estaba ella con su cámara de fotos inmortalizándolo todo.

Poco a poco mi curiosidad por la fotografía empezó a crecer hasta que encontré un libro donde hablaban de forma más avanzada del arte de capturar la luz hasta que finalmente en torno al año 2003 cayó en mis manos mi primera cámara digital.

Me convertí en un aficionado empedernido de la fotografía, pero no sería hasta diez años después cuando hiciese mi primera sesión de fotos «formal» cuando me dije: «Joder ¡Esto también me flipa!

A día de hoy dispongo de mi propio equipo profesional y de muchos trabajos fotográficos a mis espaldas, además de dominar profesionalmente muchas técnicas de postproducción.

Diseño web

Empecé con ello con apenas diez añitos, cuando las webs eran páginas con fondos negros, letras verdes, amarillas y rojas, gifs animados por todas partes y música midi de fondo (sí, esto pasó, es inútil esconderlo).

Pero poco a poco me fui fijando en cómo trabajaban webs internacionales de mi competencia y entendiendo que en el diseño web menos es más, y que el único protagonista debe ser siempre el contenido.

A día de hoy quizá sea la disciplina que tengo más abandonada, pero todo el conocimiento adquirido durante aquellos años me permite doblegar a placer cualquier gestor de contenidos que utilice, convirtiéndome en un usuario avanzado.

Creador de contenidos en Youtube

Quizá el proyecto más loco en el que me he embarcado hasta ahora. Empecé haciendo vídeos de videojuegos y terminé por crear video blogs humorísticos más tradicionales.

Aprendí un montón sobre edición de vídeo y lenguaje cinematográfico, hecho que sin duda terminó afectando a mi estilo a la hora de hacer fotografías.

Además me permitió perder la vergüenza a la hora de hablar en público, aprendiendo a dirigirme directamente a una audiencia.

Es un mundo al que algún día me gustaría volver si la agenda me lo permite, pero de momento tengo aparcado ¡Aunque solo en la práctica! Mientras aprovecho para trazar un nuevo enfoque para el día que regrese a la plataforma.

 

Presente y futuro

¿Sinceramente? No tengo ni la menor idea de qué estaré haciendo el día de mañana, solo sé que seguiré creando, pero desconozco tanto la forma como el contenido.

Y eso es algo que me apasiona e ilusiona.

Pero por motivos personales y profesionales a día de hoy no puedo dedicar todo el tiempo que quisiera a seguir desarrollando nuevas ideas e iniciando proyectos.

¿La solución?

Que mi mayor proyecto actual sea también el más importante: yo mismo.